Los Cilindros de gudea de Lagash

Repasando un poco la vida de Gudea de Lagash, ha caido en mis manos un artículo sobre los cilindros de Gudea y su significado; aquí lo comparto con vosotros.

Los cilindros de Gudea son dos cilindros encargados por Gudea para conmemorar la construcción del templo del dios Ningirsu en Lagash, así como la entrega del templo al dios y a su cónyuge la diosa Bau, a través de un rito el cual los unían en sagrado matrimonio.

El primer cilindro o Cilindro A, habla sobre la construcción del templo, tanto por parte de la divinidad como por la del ensi de Lagash y lo hace de esta manera.
El dios todopoderoso Enlil, manda a Ningirsu la construcción de un templo en su cuidad, el cual siguiendo las órdenes de Enlil, aparece luego en los sueños de Gudea explicándole su misión e ilustrándole en la construcción del templo y la forma de éste. Debido a que Sumer fue un país desprovisto de materias primas, Gudea, hace traer rocas, madera y metales desde todas las partes del Imperio, alcanzo despues de la construcción de éste, una gloria futura e imperecedera.

"El pastor construye el templo con metal precioso [...] El construye el Eninnu con piedras preciosas... El construye el templo con oro y estaño" (Cilindro A de Gudea"”



"Propagaré el respeto por mi templo por todo el mundo, todo el universo que se extiende mas allá del horizonte se reunirá en mi nombre, e incluso Magan y Meluhha dejarán sus montañas y vendrán a él" (cilindro A, IX)

El segundo Cilindro o B, nos cuenta los episodios transcurridos despues de la construcción del templo, donde Gudea ofrece el templo a Ningirsu y Bau y donde oficiará la boda de los dioses; rito por el cual se procederá a la renovación de la vida en todas sus formas, humana, animal o planta y por el cual los dioses proporcionarán a la ciudad abundantes cosechas y plenitud en todos los sentidos.

Estos ritos se celebraban en el año nuevo (primavera) y tenían caracter general ya que se celebraban en toda Mesopotamia, y es que a través del matrimonio de los dioses, se traía la vitalidad de nuevo a la tierra reseca. En estos rituales, el rey, representaba al dios muerto y resucitado.



Gudea dedicó gran parte de su vida a la construcción y remodelación de templos, y el de Ningirsu fue su mas ilustre obra.