Las instituciones sumerias


Templo y palacio

Las funciones religiosas civiles y militares de los enclaves sumerios se controlaron desde dos organismos distintos, el templo y el palacio, funciones asumidas en un principio por un único personaje, para pasar hacia el 2500 a.c. cobrar mayor importancia el lugal y con ello la institución monárquica.

El cargo de en, y sobre todo su significado religioso se refugiaría en la ciudad de Nippur, santa sede de Enlil y única divinidad capaz de dotar la investidura real a los hombres.

Que el cargo de en, precediese al de lugal, se daba sobretodo por razones históricas, pues ya desde el Neolítico fue el responsable religioso, designado por la divinidad, quien desde el templo, seria el responsable de los asuntos religiosos y económicos del poblado, bajo el pretexto de tutela sagrada, de la producción y excedentes de la comunidad, así como buena parte de sus tierras.

Los excedentes almacenados, que hubieron de exceder frecuentemente a las necesidades de sus habitantes, se habrían almacenado para hacer frente a los intercambios comerciales, estos excedentes eran almacenados dentro de los recintos sagrados, siendo el jefe religioso el único responsable de la administración aquella riqueza. Estos beneficios originados por los excedentes, se utilizarían en un primer momento para el mantenimiento del templo y mas adelante, se podrían utilizar bien en beneficio de la comunidad o bien en provecho del propio templo. El beneficio de esta actividad provocaría una rápida prosperidad de los mismos y por consiguiente, el del propio enclave social (economía templar), de este modo el templo, acabaría siendo el principal factor económico de la comunidad.

Se cree que las primeras ciudades que dispusieron de templos organizados fueron, uruk, Susa, Tell Asmar y Tell el-Obeid.

El palacio, el otro polo de la organización administrativa sumeria, hubo de estructurarse poco después del templo, para hacer frente a los múltiples tipos de relaciones sociales que se iban generando. Así aparecería la institución del lugal, cargo que se depositaría tal vez en un rico propietario. En un primer momento el lugal sería elegido para hacer frente a situaciones excepcionales (conflictos armados, calamidades sociales) y durante un tiempo limitado. Sin embargo en cuanto los templos evolucionaron a ciudades-Estado y sus necesidades se hicieron mas complejas, se hizo necesario el concurso del lugal de una forma continuada. Así la realeza perdería su carácter temporal para dar paso a la monarquía.

Las primeras ciudades con palacios fueron Kish, Jemdet Nasr, Eridu y Mari.

Con el tiempo se relacionaría al lugal con la divinidad, por lo que pasaría este a ser nombrado por gracia o elección divina, quedando muy bien reflejado en la Lista Real cuando se señala, “la realeza había descendido de los cielos”. Aunque esta elección fue transmutando con el tiempo, llegándose a formar la figura del príncipe heredero y adquiriendo la elección carácter permanente. De todos modos la realeza podía ser erradicada de una persona y dada a otra por elección divina (justificación ante las derrotas militares o golpes de Estado).

El lugal (rey) muy pronto sería equiparado al en (con Messalim de Kish se produce la excisión entre estos dos poderes), por lo que pasaría a desarrollar sus múltiples funciones, tales como, construir o reparar templos, dirigir las actividades económicas civiles, etc. Pasando este a tener un gran séquito y guardia personal, que sería realmente, un ejército permanente. Mas tarde en lugal quedaría con autoridad sobre el ensi, llegando a poseer plena autonomía y siendo únicamente responsable hacia quien lo había elegido, los dioses.

El ejército

Durante el periodo Dinástico Arcaico no existió un ejército permanente, aunque los conflictos fueron numerosos entre las ciudades vecinas, las cuales contaron con murallas defensivas; los textos cifran los contingentes entre 70 y 640 soldados.

La época akkadia ya contó con un numeroso ejército permanente y profesionalizado que permitió afrontar expediciones militares y el cual se utilizó para la defensa de unas fronteras cada vez mas amenazadas. Se cifra las contingentes en unos 5400 hombres para las expediciones militares y unos 40.000 que se precisarían para controlar el resto del Imperio.

La etapa Neosumeria contó con un ejército aun mas profesionalizado y en el cual sobresalían cuerpos de especialistas y tropas mercenarias.

El primitivo ejército sumerio constaba de un cuerpo de infantería pesada, armado con una larga lanza y un hacha de combate sujeta a la cintura, para la defensa se utilizaban cascos de cuero o cobre y capas de cuero que llegaban a los muslos, el equipo se completaba con un gran escudo circular. En esta etapa no se utilizó mucho el casco, dado que la lucha se basaba en el cuerpo a cuerpo. Un complemento importante a la infantería fue el carro tirado por onagros.

La etapa akkadia contó con numerosos cambios tanto a nivel estratégico como táctico. El uso del carro decayó e incluso cesó, el ejército fue armado con arcos compuestos y apenas se utilizó el escudo.

Se cree que las primeras formaciones militares se dieron en Uruk, donde se ha encontrado una larga muralla que rodea esta ciudad y que data de principios del III milenio.

La práctica jurídica sumeria

A través de los textos cuneiformes sumerios podemos observar el uso de cierta práctica jurídica datada a principios del tercer milenio, esta práctica jurídica se basa en el principio de acción-reacción y es impartida por el en, lugal o ensi a quien les corresponde legislar, siendo el ensi quien imparte la justicia en los primeros tiempos y en cuanto el lugal desbancó al ensi, la justicia quedó en manos del poder civil, aunque para los asuntos religiosos el templo seguía conservando potestad.

Los primeros textos de caracter jurídico son los llamados Documentos Económicos de Shuruppak, de comienzos del tercer milenio, que dejan presuponer complejas relaciones y actos legales.



Instrucciones de Shuruppak



Hacia mitad del tercer milenio Enmetema es el primero en instaurar una serie de reformas sociales, dictadas con el fin de salvaguradar la crítica situación socio-económica vigente.

Poco mas tarde Uruinimgina (también conocido por Urukagina) se ve obligado a lanzar otra serie de reformas de caracter aun mas social, con el fin de equilibrar las grandes diferencias existentes entre las diversas clases sociales.

También por esta época nos llega un documento redactado por un lugal de Uruk llamado Urzage, el que alude al reparto de la propiedad.

No se conoce nada o no nos ha llegado ningún tipo de código jurídico akkadio.

Las ciudades del periodo Neosumerio continuaron con una gran actividad jurídica, todavía mas perfeccionada dada la mayor complejidad política y social, pasándose a legislar de modo ya positivo por parte del Estado.

A finales del tercer milenio es Gudea de Lagash a quien se le atribuyen importantes medidas reformistas, legislando ya en el campo del derecho privado.

En este periodo es Ur-Nammu a quien se le atribuye una gran reforma catastral y es a su hijo Shulgi quien las recoge en un Código y que es conocido como el Código de Ur-Nammu. De este nos han llegado 29 leyes legibles que aluden a los asesinatos, robos y violaciones, que serían castigados con la pena de muerte; también se legisla sobre divorcios, sobre prácticas de brujería; se establecen compensaciones económicas a quienes causen determinadas lesiones corporales, se apropiasen ilegitimamente de campos, los inundadsen de agua o los volvieran improductivos.

Se cree también de la existencia de un Código Sumerio unitario que pudo haber estado vigente en las diversas ciudades-Estado.

Se cree que llegado el caso y debido al gran incremento de las necesidades jurídicas por parte de los habitantes de las ciudades-Estado, los gobernantes delegaron en jueces muchas de las prácticas jurídicas, fijándose el número de estos de 2 a 7 por ciudad. No se conoció la figura del abogado, por lo que cada cual debía defender personalmente sus intereses.