El problema sumerio

Partiendo de la base y creencia de que los sumerios no fueron los primeros habitantes de Mesopotamia, si que sabemos que la evolución dinámica material y cultural de dicha región, desde al menos el quinto milenio, fue motivada por ellos.

La pregunta que se plantea es, ¿quienes fueron?, ¿de donde venían?, ¿cuando llegaron?, ¿fueron acaso autóctonos?. Todas estas preguntas han confirmado el llamado problema sumerio; los datos arqueológicos, antropológicos y lingüísticos permanecen sin aportar luz a la solución del problema, provocando dos vertientes bien claras y diferentes entre los antropólogos, diferenciando entre los que están a favor de su origen foráneo y quienes están a favor de un origen autóctono. A pesar de las discrepancias unos y otros están de acuerdo en que los habitantes del sur de la Baja Mesopotamia no formaban, antropológicamente hablando, una raza propia; también aceptan que no fueron los únicos habitantes de la región, sino que la compartieron con otros grupos de población: semitas y elementos autóctonos.

Se cree que el parecido del sumerio era muy próximo al Homo Alpinus, braquicéfalo, de piel morena y pequeña estatura, llegando a ser una mezcla racial entre caucásicos y negroides.

Partiendo de la base que no fueron autóctonos de la región, se estima su llegada en una fecha en torno al 4500-3650 a.c., o quizás un poco antes, hacia el 4800 a.c. y a su favor se argumenta que al final de este periodo se produjeron una serie de cambios en la cultura material que constituyen evidencias de la llegada de un nuevo grupo de población, como la aparición de un nuevo tipo de cerámica o la aparición de importantes innovaciones técnicas (arado, cilindro-sello, rueda, torno, aleación de metales) o la mas importante de todas, la escritura. El principal escollo que debe sortear este grupo de antropólogos, reside en determinar la procedencia de estos, solo cabe hablar en este aspecto de algún lugar montañoso (por la presencia en el vocabulario sumerio de términos relacionados con montaña, por la construcción de los famosos zigurats, semejantes a montes y por la habilidad de los sumerios en la práctica de la metalurgia en un país, que carece de metales) lugar que se ha ubicado en puntos tan dispares como Anatolia (debido a la riqueza de esta región en metales y la posibilidad de haber aprendido allí el trabajo con estos), Irán, la India (por un carácter lingüístico común y también por la similitud en restos arqueológicos como el uso de los cilindro-sellos o la domesticación de animales) o incluso el Lejano Oriente.

Aunque tampoco se ha llegado a desmentir categóricamente que éstos no fueran autóctonos, al ver una continuidad evolutiva en los restos materiales que nos han llegado y piensan que el grupo que posteriormente sería conocido como sumerio, estaba ya establecido en el Sur de Mesopotamia desde el periodo de Ubaid, 5000-3750 a.C. junto con un elemento semita y pobladores autóctonos que han sido bautizados como "subareos". Los tres grupos coexistirían entre si y compartirían las mismas instituciones, creencias y estilo de vida, siendo su única diferencia la lingüística. Para los antropólogos de esta vertiente que las primeras tablillas estuvieran escritas en sumerio no invalida que este pudiera hablarse con anterioridad, aunque no quedase escrito. Afirman también que los cambios técnicos que se produjeron entre los periodos de Ubaid y de Uruk, no acaecieron de forma tan repentina como se piensa, sino que fueron el resultado de una evolución lenta y local. Creen también que la llegada de un grupo y su hegemonía sobre el resto hubiera tenido que dejar forzosamente algún rastro arqueológico como ocurrió en otras ocasiones. Pero la mejor baza de que disponen es la continuidad cultural que representan las excavaciones del templo de Anu en Uruk y la secuencia de los templos de Eridu, en las que se demuestra que durante dos mil años se construyeron santuarios y templos en el mismo lugar, pasando del periodo de Ubaid al de Uruk sin interrupción cultural alguna.. Todo ello ha llevado a buscar el origen de los sumerios en la misma Mesopotamia y a ponerlos en contacto con sus vecinos del Norte, de la cultura de Samarra.



Base del templo de Anu, en Uruk